El embarazo

Arantxa Angulo Hernández

El momento cúspide ha llegado.

La cima de la montaña

y aquellos planetas desiertos e invisibles

por fin tienen nombre.

El fondo del mar ya no me causa

miedo con su abismal negrura

y el calor de las estrellas yace ahora en mis manos.

Me he convertido en amiga del Sol y de la lúgubre Luna

pues todo temor se ha esfumado ya.

Las lágrimas que ayer rodaron y que enjuagaste

en mi vientre con tu dulce pureza

hoy fluyen con destellos carmesí.

Como las chispas danzantes de una fogata recién encendida,

avivada como las gotas frescas de aquella cascada.

De este dolor se desprenden plumas de hierro

que me han lacerado con su monstruoso peso al caer.

Millas y millas vagué entre filosas rocas

y algunos rosales espinados.

Millas y millas vagué imaginando mi paz detrás de

aquel horizonte y el momento por fin llegó.

El brote de los frutos después de tan agonizante sequía,

la famosa calma después de la tempestad.

Rompí mis grilletes.

Cautericé mis heridas con fuego vivo.

Levanté el vuelo y mi fe me sostuvo.

Ya no necesité armas, ni escudo

pues no hay más protección que esta luz de vida

palpitando en mi interior.

Ahora esa luz mana como un río de absoluta bondad,

me sana y me corona por mi victoria,

me cubre y me bendice.

Pequeña semilla que ha germinado,

pequeño fruto dulce y tierno,

que sin saber nada me enseñaste todo con sabiduría.

Agua hermosa que surge de la entrega,

de luchas perdidas y luchas ganadas,

de la noche, de la música, de la aurora…

Agua preciosa que nace del dolor,

del amor,

del llanto,

de las risas,

de la libertad,

de lo humano y lo divino.

Agua preciosa que ahora se cristaliza

para regalarme infinitas estrellas

en mis alas,

en mis ojos.

En este nuevo espíritu

que llevo en mí.

*La autora, residente en Mérida (Yucatán, México), es comunicadora social y formó parte del equipo de escritoras del libro Somos (décimo título del Proyecto Ja’ab dedicado a la poesía y escrito en Mérida) que nació en el marco de la Feria Internacional de la Lectura del Estado de Yucatán (FILEY) del año 2013. En el poema, esta joven autora detalla los sentimientos de un embarazo físico pero también de un embarazo simbólico. Este poema se puede leer cuando una madre está a punto de esperar la llegada del hijo o cuando cualquier persona está a punto de llegar a la meta en un proyecto o sueño. En el caso del Proyecto Ja’ab, y después de todo el esfuerzo realizado, este poema es como un himno poético que nos ayuda a seguir adelante y a seguir luchando por conseguir nuestros sueños.

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