Por Homero Aridjis

El 15 de mayo Javier Valdez Cárdenas, cofundador del semanario Ríodoce y corresponsal de La Jornada, fue asesinado a las 12 del día en el centro de Culiacán, Sinaloa. Los sicarios cerraron el paso a su coche, lo sacaron del auto, le obligaron a arrodillarse y le dispararon 12 veces. Tenía 50 años, esposa y una hija.

En su libro Narcoperiodismo, la prensa en medio del crimen y la denuncia  había escrito, “El gran error es vivir en México y ser un periodista”. En una entrevista un mes antes de su muerte, dijo: “Siempre hemos estado en riesgo, pero creo que ahora es mucho, mucho peor porque nos hemos convertido en un obstáculo”. Entre sus otros libros están Huérfanos del Narco, Miss Narco, Los Morros del Narco, Levantones y Con una granada en la boca.

El 16 de mayo el editorial de Ríodoce afirmaba que “supimos que esto podía ocurrir; lo sabía Javier, lo sabíamos todos en Ríodoce. Y hemos reporteado con miedo todos estos años, seguros, como lo dijo él muchas veces, de que cuando alguien toma la decisión de matar a alguien, mata […] No tenemos ninguna duda: el origen del crimen de Javier Valdés está en su trabajo periodístico relacionado con los temas del narcotráfico”.

Desde el año 2000, 126 periodistas han sido asesinados en México. Ya van siete muertos en 2017. No hay condenas, la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión es un fracaso porque no protege a la prensa.

“La autocensura, esa parte de la historia que no estamos publicando, nos permite seguir escribiendo, pero no nos quedamos callados”.

México es uno de los países más peligrosos del mundo para ser periodista. Como escritor, y presidente emérito de PEN International, la organización mundial de escritores, me alarma el peligro en que se encuentra la libertad de expresión en nuestro país.

Cito de nuevo a Javier Valdez, quien dijo “La autocensura, esa parte de la historia que no estamos publicando, nos permite seguir escribiendo, pero no nos quedamos callados”.

La Procuraduría General de la República ha ofrecido recompensas de 1.5 millones de pesos para información sobre el asesinato de Valdez y otros cinco periodistas, lo que ha sido calificado como una medida desesperada y desafortunada.

El director de Ríodoce, Ismael Bojórquez, ha señalado la ausencia de avances de la Fiscalía estatal y federal, y ha convocado a marchas hoy jueves, a un mes del asesinato, en Culiacán, Mazatlán, Los Mochis y la Ciudad de México. Hizo un llamado “porque el Estado cumpla con su principalísima obligación de brindarle seguridad a la sociedad”.

*Homero Aridjis es escritor. Presidente emérito de PEN Internacional.

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