De Manuel Buendía a Héctor González y María del Sol Cruz Jarquín

Pronunciamiento en el Día de la Libertad de Expresión en México
7 de junio de 2018

 

Por Magali Tercero, presidente PEN México

Hemos llegado al Día de la Libertad de Expresión con el olvido aparente del aniversario mortuorio de Manuel Buendía, “el primer periodista asesinado por la narcopolítica”, frase que dio lugar al libro post mortem de Miguel Ángel Granados Chapa sobre Buendía. Este año sólo se presentaron, el 30 de mayo, tres periodistas a la 34 conmemoración anual en su honor en la Plaza Zarco de Av. Reforma, dedicada a la libertad de expresión y situada a unos pasos del Caballito de Sebastián. Y esto ocurrió, muy probablemente, por desaliento ante la parca respuesta de las autoridades, o bien porque nuestros esforzados periodistas han estado ocupados enterrando un muerto tras otro; organizando protestas debido a las amenazas recientes de esta semana, entre las que se han publicado, contra Raymundo Campos de Sabinas, Coah., o campañas de difamación como la ejercida, vía WhatsApp, contra Gabriela Soto, de Culiacán, Sinaloa. El gremio ha estado organizando brigadas de apoyo y protestas públicas por asesinatos como el de Héctor González en Cd. Victoria, Tamaulipas, el 28 de mayo, o el de la fotógrafa María del Sol Cruz Jarquín en Juchitán, Oax., el 3 de junio.

Los hechos mencionados sucedieron entre el 29 de mayo y el 5 de junio pasados. Manuel Buendía dijo en alguna ocasión: “No entiendo un periodismo sin ideales. Ni el reporterismo, ni la entrevista, ni el reportaje, ni el artículo, ni la crónica, ni el editorial, ni mucho menos géneros de tan comprometido ejercicio como la columna pueden llevarse a cabo sin un ideal. ¿Cuál es mi ideal? Servir a mi país con los recursos del periodismo?” Actualmente estas palabras pueden leerse en la Plaza Zarco dedicada a Francisco Zarco, el gran periodista liberal del siglo XIX. Mucho después del 30 de mayo de 1984, se encontró en los archivos de Buendía información sobre los lazos del asesino intelectual, José Antonio Zorrilla Pérez, quien cumplió condena carcelaria, con los traficantes Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto, y Rafael Caro Quintero. Así lo comunicaron la Procuraduría capitalina y la Procuraduría General de la República.

Como se mencionó antes, el primer domingo de junio fue asesinada la fotógrafa María del Sol Cruz Jarquín en Juchitán, Oax. Ella cubría por órdenes superiores de la Secretaría de Asuntos Indígenas (SAI) estatal, la campaña política por parte del PRI de Pamela Terán, candidata, también asesinada, a segunda concejal (e hija de un conocido traficante de drogas de la región). Francisco Javier Montero López, secretario del SAI presentó al día siguiente la renuncia. El 29 de mayo gente, cuya identidad se desconoce hasta el momento, mató a golpes, en Ciudad Victoria, Tamaulipas, al periodista Héctor González, colaborador de Excélsior y medios tamaulipecos.

Debemos mencionar dos crímenes más aunque no estén relacionados con la libertad de expresión: Alicia Díaz de Monterrey, Nuevo León, cuyo asesinato, el 24 de mayo, fue clasificado como feminicidio cometido por su ex esposo. En cuanto al secuestro del 5 de junio de Areli Hernández, esposa del periodista veracruzano Raymundo León, él mismo aclaró públicamente que el “levantamiento” se debió a una rencilla familiar. Hernández regresó el mismo día a su casa. La pareja está bajo protección desde 2014 porque ella sufrió el mismo tipo de agresión en años anteriores.

Meses antes fueron asesinados Agustín Silva Vásquez en el Istmo; Carlos Domínguez Rodríguez en Nuevo Laredo, Tamaulipas;  Pamika Montenegro, bloguera conocida como ‘La Nana Pelucas’, en Acapulco, Gro.; Juan Carlos Huerta en Villahermosa, Tab, y Leobardo Vázquez, en Veracruz.

PEN México vuelve a exigir, como lo ha hecho desde 2011, que las autoridades resuelvan este terrible problema de violencia contra la libertad de expresión que, de acuerdo con la organización Artículo 19, ha mutilado 42 familias durante la presidencia actual, además de aproximadamente dos mil agresiones contra reporteros y periodistas.

Este 7 de junio, Día de la Libertad de Expresión, duele e indigna más que nunca comprobar que la realidad mexicana nos muestra un rostro cada vez más oscuro. ¿Debemos poner la otra mejilla?